Muere Radioactivo – Jordi Soler   3 comments

DIARIO REFORMA
12 Abril 2004

ARGONÁUTICA / MUERE RADIOACTIVO
Por Jordi Soler

 

Finalmente Radioactivo ha desaparecido, cosa que ya se esperaba desde que José Alvarez, el director de radio más competente que hay en México, dejó el proyecto luego de que los hermanos Fernández, la familia con quien José trabajaba y se entendía, vendiera la frecuencia a otra familia.

No me entregaré aquí a la obviedad de defender el proyecto de Radioactivo ni de condenar, como si esto de algo sirviera, su desaparición; y no lo haré porque hace tiempo fui parte, muy modesta, de él y porque ahí había personas a las que estimo mucho y también porque ni me gustaba ni sería capaz de suscribir todo lo que ahí se producía y se decía al aire.

Por todo esto me sentiría incómodo haciendo un balance de aquel proyecto; pero, por otra parte, y éste sería el sentido de estas líneas, creo que la desaparición de Radioactivo , a la luz de la descomposición política que atormenta a nuestro país, es un asunto grave y un síntoma que deberíamos atender.

Hace 20 años, un joven de la Ciudad de México que quisiera oír rock por radio (y por rock quiero decir esa música contemporánea que tiene un músico detrás y letras generalmente interesantes, es decir, música de autor y no un producto diseñado según los fundamentos del marketing) tenía muy pocas opciones: El club de los Beatles o el de Queen, Kiss y John Lennon, en Radio Exitos; el Rock a la rolling y el club de Creedence Clearwater Revival en Radio Capital; o, en frecuencia modulada que se oía mucho mejor, los éxitos que ya desde entonces con cierto aire gagá programaba Universal Stereo.

Las opciones eran pocas no porque no hubiera quorum suficiente, no porque no existiera un público masivo que quería oír rock en la radio, sino porque desde entonces todas las frecuencias de radio pertenecían a unas cuantas familias que habían sido favorecidas por el presidente en turno y estas familias, con el ánimo de no causarle un disgusto a ninguno de los presidentes sucesivos, un disgusto que pudiera hacerlos perder su concesión, transmitían programas perfectamente acotados por las normas del "respeto", la "decencia" y desde luego la "lealtad" al Gobierno que se las había dado, donde no podía hablarse ni de sexo, ni contra la Virgen de Guadalupe, ni contra el Ejército, ni contra el Presidente ni contra ninguno de sus colaboradores que tuviera algo de poder; todo esto, repito, con la intención de conservar eso que el Gobierno, si se enfadaba, podía quitarles de un plumazo.

La radio en México se forjó tratando de agradar al poder, evitando cualquier tipo de confrontación con éste y, en la enorme mayoría de los casos, acatando los lineamientos políticos que desde el poder se les indicaban.

En aquel asfixiante microcosmos no tenían lugar las manifestaciones con cierto margen de riesgo, entre estas el rock, el género musical que oyen los jóvenes que se interesan por la música con cierta calidad, con cierta inteligencia detrás, con ciertos elementos que los conduzcan a la reflexión, a ejercitar la maquinaria del pensamiento; y, todo esto, que en el mejor de los casos conduce a la emancipación, era considerado un peligro por los radiodifusores de entonces. ¿O van a decirme que a la sombra de Yuri y Lucerito se puede crecer igual que a la de Bob Dylan y Radiohead?

A partir de 1984, con la aparición de Rock 101, gobernantes y radiodifusores comenzaron a darse cuenta de que el rock, aunque era un semillero de elementos "peligrosos", también era un negocio formidable y entonces comenzaron a reproducirse las estaciones de rock (o no tanto) dirigidas por jóvenes y los conciertos masivos.

La radio mexicana, como puede verse en este caso específico, no se ha distinguido a lo largo de su historia ni por su espíritu experimental, ni por su tolerancia ante cualquier manifestación que entrañe el mínimo riesgo. Si algo la ha distinguido desde su origen es su sumisión al poder: ¿a qué poder?, ésta era una pregunta de respuesta obvia hace años, pero no ahora, en estos tiempos de democracia, cuando la Secretaría de Gobernación, antes feroz censora, ha aflojado su control y el río político revuelto no permite vislumbrar muy bien en dónde está el poder, cosa que a fin de cuentas no sería tan crucial como el asunto de que la radio en México esté supeditada siempre a algo que no sea el hacer radio, el construir un proyecto que informe, que cultive y que haga mejores personas, en suma: que no estaría mal que los radiodifusores, además de hacer dinero, le devolvieran algo al país que les ha concedido el privilegio de explotar esa zona del aire que, en rigor, es de todos.

Por desgracia, la radio en México no cambiará mientras siga perteneciendo toda a unas cuantas familias, mientras para levantar un proyecto de radio se necesiten relaciones y dinero sin importar ni la capacidad ni el talento que se tenga y mientras las concesiones sigan regenteándose como si fueran una tienda de abarrotes o una zapatería dedicada a producir exclusivamente dividendos.

Hay cosas que saltan a la vista y, desde luego, al oído. Radioactivo , igual que en su momento otras estaciones de este género, era un buen negocio, dejaba buen dinero; pero también era un proyecto con cierto margen de riesgo que no cualquier empresario de radio está dispuesto a asumir, como sí lo estaban los hermanos Fernández, los antiguos dueños de la frecuencia.

Por otra parte, aunque Radioactivo era buen negocio no lo era tanto como será una estación de radio hablada con noticiarios, por dos razones básicas, burdas si me lo permiten: porque los anunciantes prefieren comprar espacios en este tipo de estaciones y porque un noticiario, sobre todo en tiempos preelectorales, es un instrumento para integrarse al rejuego político.

Ahora bien, Radioactivo ha muerto y con él, al margen de lo bien o mal que nos cayeran Olallo y Rulo, se ha terminado, con la salvedad de Orbita, la radio que un joven interesado en el rock podía oír en la Ciudad de México.

Hay una curiosa simetría entre la época pre-Rock 101 y esta época post- Radioactivo : los empresarios de radio, siempre preocupados por conservar su negocio y por multiplicar sus fortunas y sus relaciones con el poder, han dejado nuevamente desamparados a los jóvenes, que son legión, que se interesan por el rock. ¿Y alguno de estos empresarios habrá pensado en la importancia del voto joven en un país como el nuestro?,¿qué no vieron lo que hizo MTV con Clinton y con Tony Blair?

En fin, más que dar ideas pretendo evidenciar la ausencia de éstas. Una cosa es cierta: la radio mexicana está llena de noticiarios y de programas hablados, cuando los comunicadores que tienen algo interesante qué decir pueden contarse con los dedos de una mano.

Bueno, a este paso regresaremos a las tinieblas radiofónicas y el que quiera oír rock en este siglo 21 podrá sintonizar Universal Stereo, que hace 20 años ya era una propuesta gagá, y reflexionar y filosofar y conspirar y emanciparse con los Carpenters o los Monkeys de fondo.

 

3 Respuestas a “Muere Radioactivo – Jordi Soler

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  1. QUE POCA COMO SIEMPRE EL GOBIERNO Y LAS POCAS "FAMILIAS" QUE SE HACEN RICOS DICIENDO MENTIRAS CON LAS PORQUERIAS QUE SACAN EN TV Y RADIO (LA MAYORIA) Y VETANDO,¿QUÉ PASO CON LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?.

  2. Qué tristeza… aún recuerdo cuando en los noventas, ésto era todo lo que yo escuchaba… rock101 y a ti… pensé que aún existía…
    Sabes? Rock101 es el marco de los recuerdos de cada día de mi vida por los años que estuve en México. Los dorados años 90’s para el rock en México.

    Pues bien. En México no están peor. Yo, por otra parte, en Panamá tengo que lidear con mi hijo y la porquería con la que los medios se empeñan en envenenarlo: reggeaton y compañía… son mi eterna pesadilla. La juventud en latinoamérica, en general, padece de enagenación mediática y ya no piensan… Afortunadamente está Ia Intenet. Existen páginas interesantes y estaciones de radio en donde se puede navegar y empaparse de rock.

    Además me parece que hoy día los comunicadores sociales con inquietudes políticamente reprimidas, pueden desahogarse creando estaciones de radio virtuales y transmitiendo a través de la Internet… no todo está perdido… lo malo es que éste medio no es tan “directo” como las freciencias radiofónicas..

    Jordi, has pensado en crear tu propia estación de radio por Internet? Me encantaría escucharte… aún recuerdo las pequeñas reseñas que hacías sobre algunas canciones, antes de transmitirlas… aún suena tu voz en mi cabeza, reseñando “Dancing Barefoot” de U2. Aún tengo tu sensual y varonil timbre de voz en mi cabeza…

  3. Esta fue una de las mejores estaciones de radio que le daba difusión al rock en todos sus géneros.
    Recuerdan radió éxitos,radio 590 la pantera o radio D en domingo x la tarde.

    Héctor González h

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